Asesinan a maestras, nadie responde y Morena deja que el caso se pudra en la impunidad
A casi un mes del crimen en Lázaro Cárdenas, no hay justicia, no hay seguridad y no hay autoridad
En Michoacán, matar maestras ya no garantiza justicia, garantiza silencio. A casi un mes del brutal asesinato de dos docentes dentro de una escuela en Lázaro Cárdenas, el caso se enfría, las autoridades callan y el gobierno de Morena demuestra que no tiene ni control ni interés en resolver una tragedia que estremeció al estado.
Lo que debería haber detonado una respuesta inmediata y contundente hoy se diluye entre la indiferencia. Mientras las familias exigen justicia, el gobierno municipal encabezado por Manuel Esquivel Bejarano permanece ausente, sin informar avances, sin anunciar medidas y sin asumir responsabilidad en una crisis que expone el abandono total de la seguridad.
La situación es tan grave que la violencia ya se instaló en las escuelas. Amenazas, miedo y suspensión de clases forman parte de la nueva normalidad en Lázaro Cárdenas. Padres que prefieren no enviar a sus hijos y autoridades que simplemente no reaccionan. Ese es el nivel de descomposición que Morena ha permitido.
A nivel estatal, el gobierno de Alfredo Ramírez Bedolla repite el mismo patrón: indiferencia, silencio y omisión. Mientras el estado se hunde en la inseguridad, el gobierno parece mirar hacia otro lado. No hay estrategia, no hay resultados y, peor aún, no hay consecuencias para quienes fallan.
El mensaje es brutal: en el Michoacán de Morena, la vida no vale y la justicia no llega. Los crímenes se olvidan, los responsables no aparecen y las víctimas quedan en el abandono. Aquí no solo falló la seguridad, falló el Estado completo y nadie se hace cargo.
